Usted podría
notar que sus manos y pies están resecos o con la piel
cuarteada, o que sus uñas se sienten quebradizas. En la
mayoría de los casos, un poco de cuidado puede aliviar
estos problemas. (Sin embargo, si las zonas se tornan dolorosas
o inflamadas consulte con su médico). Primero, mantenga
sus pies frescos, secos y limpios. No use piedra pómez
para los callos ni se frote los pies muy fuerte. Use los cortadores
de uñas con mucho cuidado para no cortarse la piel. Si
tiene la costumbre de hacerse una manicura profesional, no permita
que le corten las cutículas e insista en que se use una
solución de remojo e instrumentos esterilizados. Finalmente,
la buena higiene oral es muy importante durante el tratamiento
y usted debe consultar con su dentista para obtener mayor información
acerca de los cuidados de los dientes y la boca.
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